Las ventanas de los aviones ¿son pequeñas para resistir la presión?


Unas semanas antes del cierre del aeropuerto de Tempelhof tuve la suerte de volar en un venerable trimotor Junkers 52, contruido en 1936.
Sobrevolamos Berlín a baja altura y tomé varias fotos aprovechando que las ventanas daban una panorámica extraordinaria de la capital alemana. Incluso, la TCP me invitó a tomar algunas imágenes del Reichtag desde la ventanilla de la puerta de cola, bajándola con una manivela como si se tratase de un automóvil.
Viajando en aviones Airbus o Boeing, muchos pasajeros se preguntan por el menor tamaño de sus ventanas frente a otros medios de transporte. La respuesta es sencilla: viene motivada por la presurización ya que las ventanas y los huecos practicados para ellas son más frágiles en comparación con el resto del fuselaje, y las diferencias de presión entre el interior y el exterior de una aeronave someten al aparato a una exigencias estructurales importantes. En un vuelo a 10.000 metros de altura, la presión que preciben los pasajeros es de unos 2.000 metros, de ahí que la desidad y los efectos fuera y dentro de la aeronave sean notables.
Las ventanillas están compuestas por varias capas de cristal, de forma similar a los parabrisas de los coches. La que tienes más cerca es una lámina de protección de material plástico. En el caso de la cabina de vuelo, al ser éstas de mayor tamaño, están precisamente reforzadas.
Si se consulta sobre el tema a un ingeniero aeronáutico, contestará sin dudar que el diseño ideal de in avión sería sin ventanas, cosa que se descarta casi totalmente para los aparatos que transportan personas, pues sería extraño para los pasjeros volar sin tener referencias. No sucede lo mismo en los cargueros, que llevan el mínimo imprescindible de ventanas. En proyectos de aviación del futuro, las aeronaves que se prevé que vuelen a grandes alturas y velocidades tampoco tendrían ventanillas.
En los aviones no presurizados, como el Junkers citado, o en los helicópteros que en algunos casos son auténticas burbujas volantes, el problema de resistencia estructural es menor, el fuselaje no debe soportar las diferencias de presión y, por ello, se pueden instalar vemtanillas relativamente más grandes, de tal forma que los pasajeros tengan mejores vistas en sus vuelos.

Por Javier Ortega Figueiral
Subdirector de Relaciones Institucionales de Spanair

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