Tel Aviv: 24 horas sin parar


Dicen que Jerusalem es para rezar y Haifa para trabajar. Pero si quieres divertirte, ven a Tel Aviv. La mayoría de viajeros que aterrizan en Ben Gurion suelen llegar con ideas preconcebidas; nada más bajar del avión se dan cuenta de que sí, estamos en Oriente Medio, pero Tel Aviv es una ciudad moderna.
La capital cultural israelí fue el centro de las diversas migraciones a este joven país, lo cual la convierte en la ciudad más cosmopolita y multicultural del Mediterráneo. Por suerte para todos, los carteles están traducidos al inglés. La semana laboral empieza el domingo, y el viernes muchos establecimientos están cerrados por precepto musulmán y el sábado por el Sabbath judío. Con apenas 101 años de existencia, Tel Aviv ofrece mucho al turista, y vale la pena quedarse unos días para descubrirla.
La mayoría de los buenos hoteles están en Hayarkon St., que va paralela al mar: Hilton, Carlton, Crowne Plaza, Dan, David Intercontinental… El paseo es espectacular, tipo Copacabana, con gente jugando al ‘voley’ playa o simplemente exhibiéndose. Una curiosidad: si la bandera está roja puedes bañarte, sólo que con cuidado (equivale a nuestra amarilla). La bandera negra señala peligro. Tras el chapuzón y ya más fresco, puedes dar un paseo hacia el sur, a Jaffa, donde presumen de tener el puerto más antiguo del mundo, con 4.000 años de antigüedad. La verdad es que esta población ya se ha convertido en un barrio más de Tel Aviv.
Jaffa es una zona protegida y patrimonio histórico, cuyas calles tienen nombres de signos del zodíaco. Hay muchos anticuarios y el mercado de las Pulgas, que en verano abre hasta tarde por la noche. Desde lo alto, en Hamidron Park, junto a la iglesia de San Pedro, tienes una vista espectacular hasta el islote de Andrómeda, donde, según la mitología, estuvo cautiva la bella princesa esperando ser devorada por un monstruo marino, hasta que fue salvada por Perseo. Decidir dónde comer es difícil. Puaa Restaurant es una buena opción. Este café es único, original y acogedor. Todos sus muebles están a la venta.

Vuelos a Tel Aviv


Saliendo de Jaffa, el primer barrio judío fuera de las murallas fue Neve Tzedek y nació en 1887. Hoy
es una zona de viejos edificios recuperados por jóvenes arquitectos y diseñadores. Está lleno de
cafés y tiendas de diseño. Suzanna (9 Shabazi), es uno de los más populares para quedar. La terraza, debajo de la inmensa sombra de un viejo ficus, se ha convertido en el centro de la vida de este barrio singular. Por la noche te recomendamos Jajo Vino (Shabazi, 44,), con un ambiente ‘ultrahip’. Vinos de Israel y de todo el mundo por copas y algún plato, tipo tapa. Ésta es la calle de los ‘yuppies’. Enfrente, los mismos dueños tienen el Jajo Bar, algo más marchoso y para gente más joven. Está lleno de gente guapa.
Al día siguiente puedes aprovechar para ver los barrios históricos de Tel Aviv. Desde el Boulevard Rothschild hasta abajo se encuentra toda una zona conocida por sus edificios modernistas de estilo ecléctico, que creció en los años treinta.
Nació gracias a dos filántropos, Rothschild y Montefiore, que dieron dinero para ayudar a construir estos primeros asentamientos. Hoy la zona está catalagada por la UNESCO como patrimonio de la humandidad.
Disfruta comiendo en Nanuchka (28 Lilienblum St), un ‘bistrot’ georgiano que por la noche se convierte en un animado bar de copas, donde corren el vodka y las juergas de alto voltaje. Una puesta de sol genial la verás desde la terraza del ático del Hotel Carlton. que está abierta de 7 a 19 h, pero si quieres algo más de animación, en la piscina de la azotea del Marina Hotel siempre están de fiesta. Si buscas un poco de brisa, más al norte está el puerto de Tel Aviv. Es una zona de bares y copas para los más marchosos, donde los jóvenes pasean y toman un plato en Pier 23 y los adultos adinerados en Mul Yam, el restaurante más caro de la ciudad. En ‘downtown’, hay dos mercados al aire libre en calles paralelas. Carmel Market, que es una
especie de mercado oriental con verdura, carne, comida y pasteles, junto con ropa, zapatos,artesanía y Nachlat Benjamin, los martes y viernes, de 10 a 17 h. En esta calle peatonal sólo pueden poner parada los artesanos, así es que si quieres llevarte un ‘souvenir’ éste es el sitio para comprarlo. Una buena elección es la Hamsa, más conocida por las sociedades islámicas como la mano de Fátima, y como la mano de Miriam por los judíos. Se trata de un antiguo talismán que se supone que evita el mal de ojo. Para compras más sofisticadas, Sheinkin Street, donde la diseñadora Michal Negri abrió la primera de sus tiendas. En Heb Biyar St. es donde se concentran las tiendas de lujo, tipo Cartier, Louis Vuitton, Gucci, Escada, Lalique… Hay muchos museos recomendables, como el Art Museum, pero no dejes pasar la oportunidad de escuchar a la Orquesta Filarmónica de Israel, en el Mann Auditorium, uno de los centros más sofisticados del mundo, aunque ¡ojo con los tacones!, toda la plaza de delante está en obras.
Y antes de despedirte de esta ciudad, una recomendación, sube al piso 49 de Azrieli Towers (132 Derech Petach Tikva) para tomar una copa en el 2 C Bar, o simplemente para quedarte admirando la mejor vista en las cristaleras de esta torre, que ofrece 360º de panorámica. Realmente único. ¡Shalom!
Spanair ofrece 2 vuelos semanales entre Barcelona y Tel Aviv, todos los martes y sábados.

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