Entrevista con Bigas Luna, embajador de Spanair


Para descubrir a Bigas Luna (Barcelona 1946) bastaría decir que cuando se levanta de buen humor habla en italiano.
Esta mediterraneidad instintiva y casi para normal es uno de los rasgos más visibles de su personalidad. De curiosisdad omnivora y con una acentuada y amaestrada tendencia a lo sensorial, Luna practica un interesante equilibrio entre la sensualidad más intelectualizada y la intelectualidad más sensualizada. El molde de este talento hay que buscarlo en una infancia feliz y algo afrancesada en el barrio de Sarrià y en un sentido orgánico de la estética. Sus primeras películas definen los principios de una mirada aparentemente perversa pero curiosa en esencia: mirar es más importante que ver en invierte la sentencia de Machado según la cual el ojo que ves no es ojo porque lo veas, es ojo porque lo ves. La jerarquía de sus valores vitales y cinematrográficos está clara.

Aunque sus películas apuesten por una búsqueda compulsiva de momentos organizados alrededor de un argumento, lo que subyace son destellos de estética que acaban explicando lo que más le interesa: sus personajes. La tierra, el mar, las secuelas lunares y sus ciclos, la música, la leche, la comida, el sexo, a Luna le gustan las creaciones humanas que reinterpretan materias primas naturales. Aceite, jamón, vino, caricia o zapato femenino, lo importante es interpretar la realidad, no componerla. Luna cree tanto en lo que hace que, en ocasiones, resulta más interesante escucharle hablar de sus películas que verlas. Antes de ser cineasta Luna fue diseñador, pero en realidad, sus oficios oficiales sólo son la excusa para mantener su círculo de amigos y hacer otras cosas que también le fascinan: hablar, mirar (en la acepción voyeurística del término) atender las necesidades de su huerto, sentir y buscar los estímulos adecuados para levantarse de buen humor y hablar en italiano.

Ventana o pasillo: Pasillo
Destino ideal: Al sur
Destino habitual: Al sur
Destino al que no le gustaría volver: Ninguno
Cuántos vuelos al año: unos 24
Traveler o Premium: Premium
Tarjeta de embarque en el móvil, por mail o papel: en papel
Equipaje de mano o maleta: ambos
Lo mejor de volar: volar
Lo peor de volar: retrasos, esperas y humillaciones en los controles
¿Agencias de viajes o internet?: Internet
Menú ideal: biológico
¿Cuales son sus aeropuertos preferidos? Los pequeños
¿Tiene miedo a volar?
¿Lectura o película? Lectura
¿Escucha música (iPod)?No
¿Qué tipo de lectura prefiere? Historia
¿Qué tipo de película? Una buena
¿Atiende a las demostraciones de seguridad que se realizan en el avión? Sí, por supuesto, es lo que más me gusta del vuelo: escuchar y mirar a la tripulación de cabina
¿Sabe donde está situado el chaleco salvavidas?
¿Recuerda su primer vuelo? No
¿Qué mejoraría durante el vuelo? La comida
¿Que mejoraría mientras espera para iniciar el vuelo? El tiempo de espera y los controles
¿Le han perdido el equipaje en alguna ocasión?

Artículo de Sergi Pàmies, escritor y periodista.

Acerca de Spanair-La de todos
Ya conectamos Barcelona directamente con 64 ciudades y con más de 1.000 gracias a nuestra red. Y cada día más destinos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: