Regalamos un viaje a Helsinki o Estambul

En el nuevo Twitter que hemos estrenado hoy @spanairdestinos os invitamos a participar en el sorteo de un viaje a Helsinki o Estambul. Participar es muy fácil:

1-Entra en @spanairdestinos
2-Haz un twitt que contenga los siguientes tres elementos:
. @spanairdestinos
. #friocalor
. una explicación de si para tus vacaciones de invierno prefieres un destino de frio o de calor

Tienes de plazo para dejar tu Twitt hasta el día 22 de diciembre a las 08:00 de la mañana. En ese momento cerraremos el concurso y esperaremos a que salga el “Gordo” de la Lotería de Navidad. En función de las cifras del Gordo sabremos quien ha sido el ganador /a.

Aquí tienes las bases del concurso #friocalor.
¿A que esperas?

Estambul, puerta de Asia

Los puentes sobre el Bósforo, que unen las tres orillas de Estambul, encarnan el sueño de unir continentes y culturas. A veces las puertas más insospechadas esconden la entrada de grandes espectáculos, y éste es el caso de Estambul, una metrópolis que ha crecido en tres direcciones alrededor de las orillas del Bósforo. Se extiende sobre dos continentes, y simboliza a la vez la puerta de Asia para Europa y la puerta de Europa para Oriente. Estambul, espectáculo esplendoroso y complejo, es el resultado de la decantación de varias civilizaciones, imperios, culturas y religiones, que han sufrido transiciones a menudo traumáticas durante los últimos 2.000 años. No en vano, el carácter de sus ciudadanos es adaptable, negociador y hospitalario –además de hedonista, una herencia que se discuten griegos, genoveses y musulmanes.
Habiendo dejado atrás el mar de Mármara, vislumbramos los minaretes de Sultanahmet y Santa Sofía al Oeste, y la costa opuesta, que presenta las siluetas de Kadiköy y Üsküdar. El skyline de la orilla europea ha cambiado drásticamente en los últimos años. Rascacielos de cristales azules contrastan con la delicadeza grácil de mezquitas como la Ortaköy Camii. Sobre el cerro de esta orilla, se alinea la voluntad imparable de formar parte de Europa. Es la nueva Estambul, que quiere hospedar unos futuros Juegos Olímpicos.
El mítico Gran Bazar es conocido por todo el mundo, ya desde el imperio Otomano. Como si no hubiera bastante con la infinidad de su oferta, saliendo, y por cualquiera de sus puertas, el bazar sigue en todas direcciones, calles abajo, hasta encontrarse con el bazar egipcio o de las especias o hasta Erenler, el viejo patio de fumadores de narguile, un espacio que no tiene reloj. Los turcos y las turcas de todas las edades y condiciones conversan pacíficamente.
Saliendo al Divan Yolu, el paso del tranvía y las prisas de los peatones ponen de manifiesto que el tiempo camina rápidamente. Divan Yolu conduce hasta la plaza de Sultanahmet y Santa Sofía, desde donde pueden verse el Bósfor al Norte y el mar de Mármara al Sudeste. El interior de Sultanahmet posee la magia sobrecogedora de las catedrales. El murmullo de las plegarias queda atenuado por las mil y una alfombras que cubren el suelo. El tiempo es uno de los fenómenos que se escapan de cualquier descripción que quiera intentar darse de Istanbul. Las plazoletas y las escaleras entre callejuelas parecen dormirse una vez se quedan desnudas de vida, y desde los minaretes suenan las plegarias cantadas de los muhetizines. Durante esos minutos indescriptibles, el cielo se llena de cantos sobrepuestos dedicados a Alá como notas venidas de pasados lejanos.
Vuelos a Estambul con Spanair

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